"La ironía es la alegría de los tristes"
La ironía es la alegría de los tristes porque constituye un mecanismo de defensa frente al sufrimiento. Quien recurre a ella no vence el dolor, sino que aprende a ocultarlo tras una sonrisa inteligente. La ironía proporciona distancia, pero no consuelo; disimula la herida, pero no la sana. El corazón humano no encuentra la paz en la burla sutil de sus desgracias, sino en el descubrimiento de un sentido capaz de trascenderlas.
